La desigualdad aumenta

A pesar de que las crisis económicas no siempre generan niveles altos de desigualdad social, en el caso de España, la brecha entre ricos y pobres ha crecido progresivamente en la actualidad. Aunque las personas con menos ingresos son cada vez más pobres, los ricos no precisamente se hacen más ricos. Lo cierto es que, en la actualidad, España es el país más desigual de Europa, por encima de Estados como Irlanda o Gran Bretaña, los cuales se han caracterizado siempre por ser los más desiguales.

¿Por qué crece la desigualdad en España?

Para comprender la causa de estas diferencias económicas y sociales, conviene analizar cómo evolucionaron los ingresos de las personas durante el período de crisis. Cuando se revisan las cifras en relación al cambio de los ingresos por hogar desde el año 2008 hasta el 2014, el resultado arroja que en el caso de los ricos, la distribución de ingresos ha disminuido en un 2,17%, y para los pobres, en un 18,4%.

Mientras que en el resto de la zona europea la distribución de los ingresos en los hogares ricos se ha elevado más que en los hogares pobres, en el caso de España se han derrumbado en mayor medida los hogares pobres que los hogares ricos. Las consecuencias son palpables: un aumento progresivo de la desigualdad que empobrece a los que tienen menos y no enriquece a los más ricos. A pesar de que los estudios no toman en cuenta el porcentaje minoritario de hogares o personas muy ricas, cuando se realiza la comparativa, este grupo social no tienen ninguna influencia en el aumento de la desigualdad.

¿Cuál es la responsabilidad del Estado en la desigualdad de España?

Una de las dudas más frecuentes con respecto a la desigualdad tiene que ver con las consecuencias de un mercado en constante cambio y la intervención del Estado en la economía como factores que determinarían tales diferencias económicas. En este sentido, se ha propuesto un análisis basado en el índice Gini, donde se ha comparado el antes y el después de la intervención del Estado en la economía española a través de transacciones e impuestos.

El análisis entre 2008 y 2014 el índice Gini experimentó un crecimiento notable, reflejado a su vez en la ola de desempleo y las condiciones desfavorables para los grupos más pobres. A pesar de que la intervención del Estado en la economía aumentó en ese período, esto no impidió el aumento de las desigualdades. Tal austeridad es importante para comprender la incapacidad de implementar planes de redistribución más equitativa de los recursos.

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